• jueves 21 de mayo 2020
    El jardín del Inka
    El Kurikancha, considerado el centro de la ciudad sagrada del Cusco, era un templo enorme cubierto por planchas de oro. Las piedras de las paredes estaban pegadas una a la otra sin ningún material, de manera tan compacta que entre ellas no podía entrar la punta de un cuchillo. Sobre la pared de piedra había otra de adobe, donde se asentaban vigas de madera que sostenían el techo de paja, que estaba decorado con mantos tejidos de plumas de aves de la selva y rodeado de un borde de oro de casi un metro de ancho. Delante del aposento donde se creía que el Sol Dormía, había un jardín lleno de figuras de niños jardineros, de plantas, legumbres y maizales, árboles, pájaros, hechos de oro. Dieciséis llamas, también de oro, aparentaban beber junto a una fuente de agua. Era la época de mayor esplendor del inka Tupak Yupanki, señor del Tawantinsuyu, las cuatro esquinas del mundo. Las figuras de aquel primoroso jardín acabarían fundidas y enviadas como lingotes de oro a España. Igual suerte corri
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  • lunes 11 de mayo 2020
    Ser madre
    Ser madre es decirte billones de veces cuán inmensamente importantes son tus hijos para ti, y aún quedarte corta. Ser madre es construir puentes sin ser ingeniera y ver que se rompen por tu culpa. Tratar de construirlos una y otra vez hasta que queden firmes. Ser madre es equivocarte sin remedio, pero sin propósito de hacerlo. Es herir sin darte cuenta a los seres que más amas. Es pedir perdón sin ser perdonada. Es perdonar las ofensas y olvidarlas. Ser madre es hacerte la tonta para no herir a tus hijos. Ser madre es tratar de actuar con sentido común, aunque el amor por tus hijos no te lo permita. Ser madre es buscar en lo más recóndito de tu alma soluciones para todas las situaciones, aunque éstas estén fuera de tu alcance y tus hijos no te permitan actuar. Ser madre es la responsabilidad más importante de tu vida: lograr ser psicóloga, enfermera, maestra, guía, ángel de la guarda, amiga (¡pero no tanto, mami!). Ser madre es tratar de explicar en mil ciento dieciocho caracteres todo
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  • jueves 07 de mayo 2020
    La libertad de prensa
    Del 29 de abril al 3 de mayo de 1991 se celebró en Windhoek, Nambia, el ‘Seminario para la promoción de una prensa africana independiente y pluralista’, organizado por las Naciones Unidas y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Esta iniciativa se basó en el derecho a la libre información que hace parte de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Dos años después, el 3 de mayo de 1993, se proclamó en la Asamblea General de las Naciones Unidas el Día Mundial de la Libertad de Prensa con el fin de “fomentar la libertad de prensa en el mundo al reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática”. La fecha recuerda la Declaración de Windhoek sobre libertad del ejercicio del periodismo. Muchas veces han tratado aquí, y en el resto del mundo, de quitarnos la libertad de prensa. Lo terrible es que la gente o no se da cuenta o ya no le importa. Se ­convierten en avestruces y ocultan
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  • jueves 23 de abril 2020
    Rufina y la lectura
    Siempre me han fascinado los títeres. Cuando pequeña, mi mamá los hacía con medias que habían sido abandonadas por su pareja, y yo me encantaba. Por lo tanto, no es raro que una noche que salimos a cenar por La Ronda con mi marido y nuestros dos hijos menores, me quedara fascinada cuando encontré a Rufina en una esquina. Era la única muñeca, pues los demás títeres representaban a jugadores de futbol, ratones, gatos y perros. De esto hace como unos 15 años. La traje a casa y la nombré Rufina, pero como yo ya no tenía hijos pequeños, y mis nietos vivían lejos, Rufina quedó guardada en un baúl con otros títeres. ¡Hasta hace tres semanas! Sucedió que ¡me cansé de leer en los medios de comunicación publicidad para que los niños vieran videos, pero ninguno sobre la lectura! Así que pensé y de repente se me ocurrió hacer un video divertido promoviendo la lectura. Necesitaba a alguien con una personalidad graciosa y muy pilas. Entonces recordé a Rufina que aguardaba, muy educadita, dentro del
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  • viernes 17 de abril 2020
    Recuerdos de Pascua
    Serán los momentos en los que vivimos, pero me ha dado por recordar cosas bonitas del pasado. Y recuerdo las vísperas de Pascua. En nuestra cocina, con mis seis hijos sentados (apretados) alrededor de la mesa. Hemos cocinado huevos y los estamos pintando. Son los huevos de Pascua que mi marido y yo esconderemos en el jardín al día siguiente para que los busquen. Mis hijos los decoran a su gusto y así como Diana y Carolina los pintan con gran belleza, Eric y Willem los vuelven rostros de monstruos o caras de piratas. De los marcadores de los dos más chiquitos, Teddy y Nicholas, salen ositos, gatos y soles. A mí me parecen que todos los dibujos son preciosos y los artistas, dignos de exponer su arte en un museo. Esa noche decoramos una ramita seca pintada de blanco que hará de centro de mesa. De allí colgamos adornos pascuales: conejos y pollitos hechos con borlas de lana, y huevos de chocolate. ¡Qué ilusión al pensar en el desayuno de Pascuas que nos espera! Todos vamos a dormir soñando
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  • Le tengo presente. De mediana estatura, cabello blanco y ojos azules que sabían brillar con picardía. Como los de un niño. Sonrisa pronta y risa clara. Y la bondad que emanaba de todo su ser. Era el pediatra Jorge Vallarino, que venía a verme a la casa de mis abuelitos cuando yo estaba enferma de la garganta. Mi abuelita lo recibía con una tacita de café tinto; yo, con una mezcla de terror y alegría. Terror porque casi siempre me ponía una inyección de penicilina. Las jeringas eran de cristal, por lo tanto, tenía que lavarlas y esterilizarlas en agua hirviente. El doctor tenía un diminuto reverbero que funcionaba con alcohol; allí colocaba una caja de metal llena con agua y dentro la jeringa. Yo, sin embargo, sentía alegría porque él conversaba con mis muñecas. Sí. Les preguntaba que cómo estaban y hacía comentarios sobre sus vestidos. Y, además, el doctor le caía muy bien a mi perrito Jip. Es decir, simpatizaban mutuamente. Jip apreciaba que él no decía: “¡Bajen a ese perro de la cama
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  • lunes 09 de marzo 2020
    De pan y rosas
    El Día Internacional de la Mujer tiene que ver en particular con la industria textil que, a mediados y principios de los dos últimos siglos, fue una de las más importantes de Europa y América, y también una de las más explotadoras. En ella, tanto mujeres como niños fueron explotados al ser la mano de obra más utilizada. En 1833, las obreras del algodón hicieron una huelga de ocho meses en Manchester (Inglaterra), y en 1857 hubo una huelga de las costureras de Nueva York, quienes reclamaban la reducción de la jornada a diez horas. En el siglo XX, el 10 de enero de 1908, veinte mil obreras de la misma ciudad se unieron en una huelga a la que llamaron: ‘De pan y rosas’. El pan simbolizaba un salario adecuado y las rosas, mejores condiciones de trabajo y un trato digno. Sin embargo, no lograron nada, pues no tenían respaldo de un sindicato. La Federación Americana de Trabajo solo sindicalizaba a hombres blancos. El 8 de marzo de 1911, la fábrica de la Compañía Triangle Shirts, en Nueva Yor
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  • jueves 05 de marzo 2020
    Y quizás para siempre
    Entristece ver a tantos jóvenes que no pasan las pruebas de Ser Bachiller. Su llanto y desesperación, y la de sus padres, conmueven. También, lamentablemente, aparecen las fotocopias, que no son otra cosa que enseñar a los jóvenes a ser deshonestos. Se escucha decir que los alumnos no estaban preparados, que muchos temas no los conocían. Yo me pregunto… ¿Tenían en sus unidades educativas un plan lector? Me juego la cabeza a que no. Desgraciadamente las unidades educativas fiscales, y muchas privadas, no saben a cabalidad qué es un plan lector, o no lo tienen por presión de los padres que piensan que comprar un libro es un gasto inútil. ¡Qué desgracia para los estudiantes! Se conoce por investigaciones científicas y concretas que la lectura es el pilar que sostiene a la educación. Para simplificar: si no saben leer, no pueden estudiar. Si no saben leer, tampoco pueden investigar entonces recurren al famoso ‘copy-paste’ de la internet. Esto causa, entre otras cosas, que la capacidad de c
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  • miércoles 12 de febrero 2020
    El caballero del balón
    Le llamé nerviosa. Me contestó con esa voz inconfundible. Después de los saludos de rigor, me aventé: “Le llamo porque quiero escribir un libro de la historia del fútbol ecuatoriano”. “¡Viva el fútbol!”, contestó él. Allí fue cuando tuve que confesar con un nudo en la garganta: “Es que yo solo sé de fútbol que hay once jugadores. Pero deseo que usted me guíe en las investigaciones”. Hubo una pausa en la que sentí dolor de estómago. Pudo haberme contestado que mejor escribiera sobre algo de lo que yo supiera, sin embargo dijo: “Pues vente a mi casa. Ahora justamente tengo tiempo”. El tuteo me indicó que jugábamos en la misma liga. Fui a verle. Ya tenía listo mucho material: revistas, libros, direcciones de personas con quienes hablar y lo principal: su generoso apoyo que duró mientras escribí el libro, que siempre agradeceré. Creyó en mí y puso su conocimiento a mi alcance con esa bondad y esa nobleza que lo caracterizaba. Al despedirnos me preguntó el título del libro. ‘¡Viva el fútbol
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  • lunes 23 de diciembre 2019
    De las posadas mexicanas
    Estamos en México. Este fue el primer país hispano en adoptar la idea de hacer las “posadas” navideñas. Las posadas tienen su origen en las misas de aguinaldo, en las que se hacían representaciones de la historia del nacimiento de Cristo. En 1587 un fraile español, Diego de Soria, las trajo a México pensando en que era una manera de evangelizar a los nativos. Después, los padres agustinos empezaron a realizar las “posadas” del 16 al 24 de diciembre. En las posadas, a más de rezar la Novena del Niño se festejaba con canciones, comida y dulces tradicionales. Ahora la celebración es enorme. Cada familia trata de recibir a los posaderos de la mejor manera. Nos recibe don Pedro, el abuelo de la familia donde estamos invitados. “Ese que dirige el grupo de mariachis es mi ahijado”, explica. “Y allá está doña Guadalupe, que confecciona las piñatas. ¡Mire, nomás qué chulas están!”. Pedimos permiso para pasar. “Pásele, pásele”, nos pide don Pedro, con esa amabilidad tan genuina y bonita que tien
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