Ámbar Torres, la 10 de Ecuador

2015-02-27 05:00:00
Gabriela Vivanco

ÁMBAR TORRES, LA 10 DE ECUADOR

El 8 de junio la Selección femenina debuta frente a Camerún.Por Yadira Aguagallo (I)

No hay nada en ella que refleje desconfianza. Tanto como para confiarle un secreto de mejores amigas como para otorgarle la camiseta 10 del equipo femenino nacional de futbol. Ámbar Torres tiene todos los argumentos para ganárselos: disciplina, enfoque, carisma, una sencillez plagada de seguridad y un historial familiar que hace que el deporte sea el amor de su vida.Mientras se acerca a la puerta de la Casa de la Selección, en Quito, la guayaquileña de 20 años muestra esa sonrisa con la que se la ve en las fotos de sus celebraciones de gol, en ruedas de prensa, en los entrenamientos. Ahí se puede confirmar lo que Ligia Moreira, capitana del equipo y compañera de habitación de Ámbar, dice de ella: u00c2La risa es parte de su personalidad, siempre nos pone de buen humoru00c2. Y aunque la alegría es su sello característico, para mostrar ese desenvolvimiento pasó por un proceso que se inició en la década del 2000, cuando pisaba por primera vez las canchas de las ligas barriales para ver jugar a su padre, Omar Torres.u00c2Mi papá fue el promotor para que yo ingresara en la carrera futbolística. Él, como la mayoría de entrenadores inició jugando y yo lo veía en las barriales. De ahí nace la pasión por jugar, por el gol, por hacer feliz a la gente con el deporteu00c2.Solo hizo falta que la niña le dijera que quería jugar para que Omar se encargara de su preparación. Las sesiones de trote a las 6 de la mañana se convirtieron en un ritual entre padre e hija. No pasaría mucho tiempo hasta que su talento fuese descubierto y pasara a formar parte de las filas de Rocafuerte FC.Hoy el miedo ya no es una opción. A los 9 años ingresó al club guayaquileño. A los 12 fue convocada a la Selección. A los 14 tuvo su primer viaje internacional y, en Brasil le anotó a Uruguay. En el 2013 marcó el gol que le dio a Rocafuerte el título de campeón en el primer torneo nacional de fútbol femenino. En el 2014 participó en la Copa América. En el 2015 fue parte de la Selección que clasificó al Mundial.Pero en el 2006, cuando fue llamada por primera vez al equipo nacional, experimentó una especie de nervios nunca antes sentidos. u00c2Cuando yo era una niña no sabía que existía una Selección femenina. Siempre me ha gustado correr toda la cancha y yo lo hacía sin saber que me estaban observando, fue entonces que César Zambrano me dio la oportunidad para ingresar a la Sub 17u00c2. Recuerda que esa misma semana le dio varicela, u00c2el médico recomendó que no me incorpore de inmediato, creo que la enfermedad fue en realidad de los nervios. Pasó un tiempo hasta que el sueño de vestir la camisa de mi país se hizo realidadu00c2.Y también el de jugar un Mundial, el de escuchar a la hinchada alentando desde el graderío. Para Ámbar, esa frase célebre que puede parecer trillada: u00c2Sí se puedeu00c2, se mete en cada rincón del cuerpo y de la mente de una jugadorau00c2u0085 u00c2Todos los días te entrenas repitiéndote que sí se puede y cuando lo logras estalla dentro de ti la euforiau00c2. Cuando lo dice, sus 160 centímetros de altura se estremecen.Ella recuerda que el trayecto no fue fácil, no se refiere solo a que en el repechaje le ganaron a Trinidad y Tobago con un estadio en contra. Lo dice, sobre todo, porque ella y sus compañeras han luchado en un mundo en que la figura masculina sobresale cuando se habla de fútbol.Frente a las adversidades aprendió de sus compañeras y, en especial, de Vanessa Arauz, la entrenadora del equipo y la primera mujer en graduarse en Ecuador con el título de directora técnica de fútbol, que el nombre se gana u00c2haciendo bien las cosasu00c2. u00c2Nadie nos ha regalado nadau00c2 exclama Ámbar, con la misma convicción de que su trabajo abrirá el camino para las niñas que sueñan en hacer una carrera futbolística.Y así como defiende a la Selección también le apuesta a la vida universitaria. Por el momento y hasta culminar el Mundial, Ámbar pospuso su Licenciatura en Nutrición en la Espol. Al regresar retomará las clases y luego hará una maestría en Nutrición Pediátrica. u00c2Los estudios y el fútbol deben lograr un balanceu00c2 es la recomendación que le hace a su hermana de 15 años, Joyce Torres, quien también ha incursionado en el balompié.Si de su padre obtuvo la disciplina para lograr el gol, de su madre adquirió la constancia para no bajar las calificaciones que su beca en el Liceo Cristiano de Guayaquil le exigía. Ella es el equilibrio entre la euforia del deporte y la academia.El equipo ecuatoriano viajó a Canadá el 28 de mayo para disputar en el grupo C, junto con Japón, Suiza y Camerún, la primera fase del Mundial. Antes de partir, Ámbar reconoció la responsabilidad de representar al país y la posibilidad de continuar haciendo historia.F

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