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| Domingo, 25 de Diciembre de 2011 00:00 | |||
ART BASEL: UN MUNDO INFINITO DE MIRADAS
Cientos de personas se reúnen a las afueras del Centro de Convenciones de Miami Beach para entrar a una de las ferias de arte más esperadas del año: Art Basel. Es curioso ver gente haciendo filas interminables y pagar boleto para ver arte, sobre todo en estas épocas de crisis mundial. Coleccionistas, galeristas, artistas o simplemente amantes del arte o curiosos acuden año a año a esta cita mundial. La feria ha ido posicionándose a través de estos 10 años. Junto a ella se desarrollan otras tantas ferias tan interesantes como esta. Esta semana, Miami se llena de gente, congregados expectantes ante más de 300 galerías de todo el mundo bajo el mismo techo. Esta es quizá su mayor fortaleza. Infinitas miradas en este lapso, en este espacio determinado. La visita arranca con una de las notas más altas que se podría esperar: una instalación imponente de Louise Bourgeois, compuesta por una estructura circular de espejos, rodeadas por sillas de madera. Durante todo el día, observamos arte moderno y contemporáneo, desde los siempre presentes Calder, Chamberlain, Wesselman, Soto y Cruz Diez hasta Ai Weiwei, Kapoor, Murakami, Orozco, Plensa o Gehry...La lista es interminable. La organización ha previsto el desarrollo de componentes interesantes como Art Positions, Art Nova, Art Kabinet, Art Public, Art Video para dar cabida a propuestas más vanguardistas. También se desarrollaron paneles con artistas, galeristas, curadores o coleccionistas en Art Salon o Conversations. Es aquí tal vez donde se dieron los momentos más interesantes de la feria. Por ejemplo, se realizó una oportuna charla con los coleccionistas de la ciudad, quienes han contribuido al despegue de Miami como ciudad cultural en esta última década: Ella Fontanals-Cisneros, Martin Margulies, Carlos de la Cruz, Norman Braman y Dennis Scholl. Paralelamente, cruzando el puente a tierra firme, en el distrito de Wynwood se llevaron a cabo otras tantas ferias, destacándose Art Miami y Pulse. Esta última con una sección llamada Impulse, con un formato curatorial claramente notorio de Solo Projects. Los grafitis bordados de la mexicana Laura Ortiz Vega llamaron mucho la atención. En Wynwood, junto al Fashion y Design District, conviven las galerías de arte tradicionales que se mudaron desde Coral Gables a este barrio bohemio, junto con las galerías de arte contemporáneo más vanguardista. En sus calles, aún dislocadas, se pueden encontrar impresionantes grafitis y murales que han recuperado la zona. Los visitantes detienen sus coches para hacer fotografías de este increíble despliegue de arte urbano. Todavía se pueden ver artistas pintando con sus latas en vivo ante las atónitas miradas de vagabundos en busca de una cama y comida caliente en los albergues del barrio. Extraña mezcla. Es imposible visitar todas las ferias (23).Es imposible visitar todas las exposiciones. Miami -por una semana- se convierte en una fiesta del arte, con innumerables eventos, donde todos aprovechan para mostrar su trabajo, ya sea en las ferias más grandes o en garajes convertidos en galerías temporales de arte. Es necesario armar un plan de visita. Es imprescindible entrar por la mañana apenas abren las puertas, pues por la tarde las ‘manadas' de gente impiden detenerse más de unos pocos segundos ante un pieza en especial. Cámara en mano, vas filtrando la experiencia matizada por la presencia, a diferencia de otros años, de grupos de escuelas y jóvenes. Este año fue notoria la presencia de una generación más joven, interesada por el arte. Cabe destacar la sala de Art Kids patrocinada por el Miami Children's Museum, donde cientos de niños pudieron acceder a talleres de arte mientras los adultos visitaban la muestra. Al cerrar las puertas, la organización y sus boletines aplaudían la visita de más de 50 000 visitantes en Art Basel. Récord en visitantes este año y fuertes ventas. Apareció un nuevo perfil de comprador también. No se sabe si fue la crisis mundial la que ha provocado la inversión en arte o es otra la razón. Pero sí es verdad que la muestra sorprendió por su consistencia y calidad. Los comentarios generales fueron unánimemente positivos en cuanto a la presentación. Pesa la falta de representación ecuatoriana.
DESTACADOCerramos la visita con otra nota alta: por una semana al año las cinco colecciones de arte privado más grandes de la zona deciden abrir sus bodegas al público. Esta alternativa llenó definitivamente el vacío que nos quedaba con las ferias. Fue una gran sorpresa entrar al enorme ‘warehouse' de Martin Margulis y encontrar una colección tan memorable como la de cualquier gran museo. Un coleccionista sesudo, que trabaja con la comunidad que lo circunda, la Fundación Lotus House, un albergue para mujeres y niños en riesgo. Además, su activo plan educativo es un ejemplo para otras iniciativas similares.
Este año se pudo ver un despliegue de escultura, instalaciones, fotografía y video de altísima calidad. Obras de Segal, Serra, Lewit, Craig, Judd, Nauman, Flavin dialogando armónicamente con Navarro, Ryman, Pistoletto, Abakanowicz, Elliasson o Folkert de Jong.
Pero la obra que se robó definitivamente el show fue el gran Bicho, del brasileño Ernesto Neto, colocada en la nave central del edificio y donde todos los visitantes se congregaban sorprendidos por esta instalación magnífica de inmensas proporciones. Nailon que colgaba del techo, rematando con olorosas especias de pimienta negra, clavo y cúrcuma. Olor embriagante, estimulante, para nada molesto, por el contrario, que invitaba a recorrer e internarse en la obra. La pintura quedó relegada a un cuarto trasero. En realidad no hizo falta. Como deuda, nos quedó la visita al resto de colecciones privadas. Tal vez la que más sentimos no haber visitado fue la Fontanals-Cisneros. Menos mal estas colecciones son tan grandes y generosas que las obras pueden rotar cada año.
Fotos: Michael Gregg . Textos: Michael Gregg y María Consuelo Tohme. ( 3 Votos ) |




