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| Viernes, 21 de Septiembre de 2012 00:00 |
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SI LE PICA LA CABEZA, ¡NO SE RASQUE! Patricio Castillo, dermatólogo, explica que estos ácaros son más frecuentes en la niñez, pero también afectan a los adultos. Se contagian a través del contacto de cabezas o por el intercambio de objetos personales como sombreros, gorras, pañuelos o cepillos de peinar. Una vez en la cabeza, se reproducen a través de huevos, denominados liendres, que son depositados en la base del folículo piloso (una hembra puede poner de 50 a 150 huevos). "Cuando se quiere calcular el tiempo de contagio, basta con observar la localización de la liendre en el cabello, ya que este crece 0.5 milímetros diarios.". El especialista señala que los piojos se alimentan de la sangre y del sebo. No son transmisores de ninguna enfermedad pero provocan mucha comezón. Quienes se rascan para aliviar esta molestia lastiman su cuero cabelludo y provocan lesiones y posteriores infecciones. La solución entonces no es rascarse sino eliminar el parásito. El tratamiento contempla la utilización de alguna de las siguientes sustancias químicas: permetrinas, lindano, benzoato de bencilo (que se encuentran en lociones o champú) o de ivermectina (disponibles en gotas o inyecciones). Estas matan los piojos pero no pasa lo mismo con los huevos que se aferran al cabello. Lo que se recomienda para sacarlos por completo es emplear vinagre blanco de castilla. El líquido se debe frotar en el cuero cabelludo y, luego, pasar un peine de dientes finos. Si quedan sobrevivientes después de este procedimiento, existen dos factores que los pueden destruir por completo: el calor y la radiación solar. Por eso, se sugiere planchar la ropa (después de lavarla) y sacar los colchones, almohadas, cobijas y sábanas al sol. Es importante que se traten todas las personas que estén en contacto con alguien que haya sido contagiado. Doctor Patricio Castillo Dermatólogo. 3317893 /099526953
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