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AYUDE A SUS HIJOS A ENFRENTAR SUS TEMORES Y SUS FOBIAS
El Instituto de Desarrollo Infantil de Toronto, Canadá, ha elaborado una información detallada y muy práctica para que los padres puedan conocer cómo ayudar a sus niños (pequeños y preadolescentes) a superar las ansiedades, temores y fobias más comunes en la infancia.
Para comenzar es necesario comprender que cada niño tiene temores en grados diversos. Algunos de ellos son los miedos normales durante la infancia mientras que otros no. Por tanto, el papel de los padres es reasegurar a sus temerosos hijos. La habilidad de hacer esto bien puede dar como resultado un niño seguro de sus sentimientos y a salvo en su vida presente y futura. "Una cierta cantidad de temor es saludable y comprensible. Nos mantiene a nosotros y a nuestros hijos alejados de los daños. Enseñamos a los hijos a no correr en una calle que tienen mucho tráfico, a no aceptar golosinas de un extraño, a no probar sustancias no identificadas que encuentran en el cajón de las medicinas en casa, etc. En tales casos, estamos enseñando a los niños a temer los resultados. Estamos, en esencia, enseñándoles a ser cautos que es muy diferente al manejo de un niño que está respondiendo a un peligro imaginario en lugar de uno real. Ese niño que evidencia ansiedad cuando aparentemente no hay nada específico que provoque esa reacción y cuyo temor es muy grande, está al borde de convertir ese miedo en fobia", señalan los autores. En una investigación realizada hace algunos años, se identificaron los 15 temores humanos más comunes, muchos de los cuales se relacionan con los temores infantiles y son: temor a la oscuridad, a estar solos, a la gente furiosa, al rechazo, a la desaprobación, al fracaso, a cometer errores, a los perros, a hablar en público, a los dentistas, a los hospitales (en especial a la sangre), a las arañas, a dar exámenes, a la gente con deformidades, a la Policía. Muchos de estos temores, si no son reconocidos y tratados de manera adecuada durante la infancia, pueden convertirse en temores mucho más serios que se convierten en verdaderas fobias en su vida adulta. Temor a la oscuridad Generalmente esto se produce cuando los padres insisten en que el niño duerma en una habitación a oscuras o cuando el niño se despierta a la medianoche y está todo en tinieblas. Algunos niños le tienen tanto terror a la oscuridad que los latidos de sus corazones en realidad incrementan. Los padres necesitan reconocer el hecho de que la habitación luce totalmente diferente cuando las luces están apagadas y deben tomar ciertas precauciones para reasegurar a sus hijos de alguna manera, aunque ese temor les parezca completamente irracional. Para ello pueden usar una luz nocturna colocada en un sitio que no cree toda clase de sombras miedosas. Otra precaución a tomarse es permanecer por unos minutos en la habitación del niño luego de que las luces se han apagado para ver cuan diferentes lucen las cosas pues, por ejemplo, una cortina pudiera verse diferente en la oscuridad y atemorizar a los pequeños. Es conveniente también dejar la puerta del dormitorio infantil entreabierta y decirle al niño que hay poca distancia entre su habitación y la de sus padres para que se sienta más tranquilo. Si el niño despierta a mitad de la noche, no se le debe invitar a la cama de los padres pues se corre el riesgo de crear un hábito que será difícil de romper. En lugar de ello, los padres deben quedarse unos momentos con los hijos en sus propias habitaciones y decirles lo orgullosos que están de que puedan dormir solos y que ellos estarán vigilantes de que todo esté en orden. Es importante mantener consistencia en la forma en que se maneje su comportamiento. Temor a los animales Si bien este temor afecta a casi todos los niños, felizmente parece disminuir con el paso de los años. En esos primeros años algunas estrategias pueden disminuir tales temores: a) No transmita sus propios temores, para ello se debe estudiar y luego enseñar a los niños un comportamiento adecuado alrededor de los animales, por ejemplo, acercarse al perro de frente (de manera que el animal puede olfatear su mano). b) Identifique para el niño su temor con explicaciones claras: "los perros pueden ser miedosos pero este vive en la vecindad y solamente quiere ser tu amigo". c) Considere tener una mascota familiar y escoja una que sea más pequeña que su hijo para que crezcan juntos. Luego enséñele poco a poco a que le alimente y le cuide. d) Bajo ninguna circunstancia se puede permitir que el niño moleste o maltrate a un animal pues esto puede provocar un ataque, una mordedura y eso sin duda traerá como consecuencia que los temores permanezcan por mucho tiempo y que se vuelva difícil erradicarlos. e) No se puede forzar al niño a acariciar un animal, hay que dejarle que lo haga por su cuenta cuando esté listo. Tampoco es bueno permitir que los niños alimenten animales colocando la comida en sus manos si sus hocicos son muy grandes. Temor a la escuela (al preescolar) La fobia escolar, como se la denomina, pudiere tener un gran número de causas, tanto reales como imaginarias y es responsabilidad de los padres descubrir lo que está causando el problema. 1) ¿Es temor a la escuela o temor a dejar la casa? Si es a la escuela ¿qué involucra esto específicamente? ¿Temor a ir en el bus? ¿Temor a caerse del bus? ¿Miedo de que le molesten otros niños? Cada una de estas posibilidades debe ser examinada y manejada individualmente, si fuera necesario con ayuda de los maestros. Encontrar un buen amigo, un compañero que comparta el viaje en el bus o con quien juegue en el recreo puede ser una ayuda. 2) Si es temor de dejar la casa, asegúrese de que su hijo no esté adquiriendo una ansiedad por la separación del hogar y de que se dé cuenta de que usted estará esperándole cuando regrese de la escuela. 3) Converse cada día con su hijo sobre cómo estuvo todo, particularmente haga que le cuente las experiencias novedosas y agradables. Temor de ir al dentista Realmente es a menudo un temor no resuelto de la infancia ya que muchos adultos tienen también terror de ir al dentista. Usualmente es provocado porque el niño siente que no tiene absolutamente ningún control sobre la situación. Es un hecho de la vida que los niños deberán ir regularmente al dentista y, por lo tanto, deberán aprender a manejar su temor. Para ello: a) escoja un dentista y una clínica dental cuidadosamente; si fuera posible busque a uno especializado en niños. b) Lleve al niño desde pequeño a visitar al dentista para que simplemente revise su dentadura y se vaya familiarizando con ello. c) Enseñe a su hijo una higiene dental buena de manera que las visitas al dentista sean mínimas. d) Trate de no transmitir su propio temor al dentista. Temor a la muerte Los niños generalmente sienten curiosidad sobre la muerte y esto es normal a menos de que comiencen, de repente, a preocuparse de que alguien a quien aman morirá pronto. Por lo general, los niños no tienen realmente temor a la muerte sino hasta que la hayan visto en una persona o un animal, en entonces cuando pudieran sentir su primera experiencia de su propia mortalidad. Los padres deben: 1) Estar dispuestos a hablar de la muerte con sus hijos si ellos así lo desean pero usar esta oportunidad para reasegurarles e indicarles que es algo de lo que no necesitan preocuparse a su edad. 2) Deben ser honestos cuando alguien cercano a la familia muere debido a una enfermedad o accidente. Es la falta de conocimiento del niño lo que puede causarle sus temores. 3) En ocasiones un niño puede sentirse responsable de una muerte, si fuera el caso, asegúrele de que no es así. A veces cuando un niño está molesto dice algo como "le odio, quisiera que se muera". Si por una coincidencia terrible la persona hacia la cual el niño dirigió su odio muere, el chico se sentirá responsable. Los padres deben conversar con él para asegurarle de que no es así. 4) Muchos expertos consideran que un niño debe tener más de cinco años antes de ser expuesto a la experiencia de un funeral y solamente si desea hacerlo. En caso de que los niños vayan al funeral, los padres deben describir el ritual como una forma de dar una despedida a quienes mueren. Sin duda lo mejor que los padres pueden hacer cuando enfrentan los temores de sus hijos es admitir sus propios temores cuando fueron niños, especialmente si fueron similares a los que sus hijos tienen. De esta manera, los padres estarán dando a sus hijos un mensaje de que comprenden exactamente lo devastadores que los miedos y temores pueden ser y que están allí listos para apoyarles y consolarles cuando los niños sientan que necesitan de ello.
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