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| Domingo, 22 de Julio de 2012 00:00 | ||||
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LA MANERA CORRECTA DE PREMIAR A LOS HIJOS
Muchas madres y padres luchan por encontrar el balance adecuado en relación a los premios y los castigos dentro del hogar y, parece que el de los premios es incluso más complicado. ¿Cuánto es demasiado? ¿Qué es lo conveniente? ¿Es la cantidad más importante que la calidad al momento de premiar por algo a los hijos? Si bien no existe una fórmula secreta, los expertos explican que el cuándo, dónde y cómo de los premios es lo que importa y que pueden ser usados como una herramienta que ayuda a la crianza de hijos sanos, seguros y dueños de una buena autoestima. Los padres por lo general premian a sus hijos cuando sacan buenas notas, ganan en los deportes o construyen un impresionante castillo de arena, en esos momentos en que sus hijos hacen algo fuera de serie o en muchos casos cuando hacen algo bastante simple y poco relevante. "Los padres creen que al premiar a sus hijos se mejora su autoestima, sin embargo, la intención de poner a los niños en un pedestal a una edad temprana pudiera impedir su crecimiento", según anota el doctor Paul Donahue, fundador y director de la Asociación de Desarrollo Infantil. En otras palabras, demasiados premios pudieran ser como un bumerán y si cuando se premia se nota que no hay sinceridad, es posible que los niños tengan temor a intentar cosas nuevas o a tomar riesgos, debido a la angustia de no alcanzar a ser los mejores puesto que los premios de sus padres les hacen sentirse obligados a triunfar siempre. Por eso, según la doctora Berman, "hay algo que es despreciativo en la cultura de la premiación constante a los hijos: el niño recibe un mensaje de que necesita la aprobación de sus padres constantemente y que permanentemente buscan la validación que ellos dan a todo lo que hacen". Pero sugiere no ir demasiado lejos en la otra dirección, porque no dar un reconocimiento suficiente puede ser tan nocivo como premiar en exceso. Los niños sentirán que no son capaces o que sus padres no les quieren y por tanto pensarán que no tiene sentido hacer esfuerzos para alcanzar sus logros. ¿Cuál sería la actitud adecuada frente a los premios? Los expertos dicen que la calidad de un premio es más importante que la cantidad y si el premio es sincero y genuino y se enfoca en el esfuerzo y no en el resultado, se lo puede dar con la frecuencia que se considere oportuna cada vez que los hijos hacen algo que merece un reconocimiento verbal. Todos queremos tener hijos que se sientan motivados pero si les ofrecemos dinero a cambio de una buena nota no estamos motivando sentimientos positivos como el de buscar el éxito sino motivando a que tengan apego al dinero. "Si bien no es una buena idea incentivar a los hijos con dinero, sí es posible buscar oportunidades para festejar sus éxitos y su trabajo duro, llevándoles a tomar un helado, por ejemplo", concluye Donahue. El a,b,c de los premios Sea específico: no diga ‘eres un gran jugador', diga ‘sabes colocarte en el lugar indicado y tienes paciencia'. Sea genuino: porque los hijos saben cuando los premios no son sinceros y pierden confianza en quien los da. Promueva: intentos de hacer algo nuevo: montar bicicleta, atar los cordones de sus zapatos, no temer equivocarse. No premie lo obvio: reconocer atributos no significa usar constantemente una letanía de todos ellos, es irreal. Sea sincero: premie el esfuerzo por el trabajo duro y no por talentos heredados.Lo que cuenta no es el proceso. No todo niño es atleta ni estudiante brillante o músico genial, pero todos aprenden a desarrollar un talento. ( 8 Votos ) |



