By A Web Design
|
|
| Domingo, 15 de Julio de 2012 00:00 | ||||
|
¿POR QUÉ NO SE DEBE HACER COSQUILLAS A LOS NIÑOS?
Según la doctora Patty Wipfler, una educadora infantil que ha escrito varios libros para los padres sobre la crianza de los hijos, se considera que el hacer cosquillas a los niños es una de las maneras de ponerse en contacto con ellos y, por supuesto, es también una forma segura para conseguir que rían mucho. De manera que hacer cosquillas parecería ser un juego que los niños disfrutan y que por tanto es bueno para ellos. Y, en realidad, algunos niños piden a sus padres jugar a las cosquillas y los padres sienten que es algo inocente, un instante en el que se juntan con sus hijos para reír y jugar. "Sin embargo, a lo largo de los años y luego de escuchar a muchos adultos hablar sobre los retos emocionales en sus vidas cuando eran niños, las cosquillas aparecen una y otra vez como una experiencia que fue dolorosa. He escuchado a un gran número de adultos que, por ejemplo, no logran relajarse cuando hay otras personas que se aproximan a ellos, no pueden dormir junto a la pareja en la que tanto confían o que secretamente están siempre en guardia cuando se producen acercamientos corporales entre ellos y sus seres amados. Cuando les he preguntado de qué tienen miedo, sus recuerdos van directamente a esos momentos en que cuando eran niños les hicieron cosquillas y no pudieron conseguir que quien lo hacía dejara de hacerlo", señala la doctora. -LOS FUNDAMENTOS DEL JUEGO SANO La autora no cree que en la mayoría de familias el acto de hacer cosquillas sea llevado a un nivel de abuso, pero está segura de que esa acción pudiera ser reemplazada con opciones más saludables. Y por eso informa que en los juegos saludables se establecen ciertas reglas que ayudan a la diversión y evitan cualquier situación incómoda y que, además, hacen del juego una actividad de desarrollo de la inteligencia mediante las siguientes estipulaciones: a) Cada niño es respetado y se le permite tener éxito. b) Todas las contribuciones del niño son reconocidas. c) Cada niño sabe que está libre de crítica y descrédito. d) Todos los niños pueden decir lo que piensan y desean, sus ideas pudieran no ser realizables y necesitar límites, sin embargo, sus pensamientos son bien recibidos como una valiosa contribución. e) Ningún niño es forzado a realizar un papel que no sea importante o que le discrimine. f) Un adulto debe ser parte y estar cerca para asegurar que el juego sea seguro e inclusivo. -CUANDO LAS COSQUILLAS NO FUNCIONAN Lo que hace a las cosquillas algo problemático es que los niños no pueden determinar cuándo parar el juego. La risa es una respuesta automática a las cosquillas, no es una respuesta sobre la que el niño tiene decisión por lo que quien hace las cosquillas decide por cuánto tiempo lo hace. Muchos de nosotros recordamos malos momentos o temor cuando deseábamos que quien nos hace cosquillas deje de hacerlo pero reíamos tan fuerte que no podíamos pedir que dejen de hacerlo o intentar escapar. "Los adultos no leemos la mente infantil pero a menudo imaginamos que sí podemos hacerlo de manera que creemos que nos damos cuenta de cuándo las cosquillas son exageradas y cuándo debemos parar, pero es posible que no sea así", señala la autora. Los padres y los hijos buscan estar juntos en especial cuando hay momentos de felicidad y contacto juguetón. "Es muy bueno jugar con los hijos, estar en contacto con ellos permanentemente. Pero nos sucede que muchas veces nos acercamos a través de estas cosquillas que producen su risa que tanto nos gusta escuchar. Queremos verlos felices y, al mismo tiempo, hacerles sentir que les amamos y, erróneamente, creemos que hacerles cosquillas es una forma rápida de asegurarles que les amamos. Sin embargo, lo aconsejable es que en lugar de forzar esa risa de esta manera, construyamos confianza de parte de nuestros hijos, a través de actividades que los invite a jugar y estar en contacto. Juegos como las escondidas, la imitación y la adivinación pueden lograr más risas entre padres e hijos que las forzadas cosquillas", manifiesta la doctora Wipfler. Sin duda y como bien anota la experta, se requiere más creatividad que unas simples cosquillas para acercarse a los hijos y reír junto a ellos. Esconderse, disfrazarse, son, por ejemplo, algunas ideas que suelen tener mucho éxito porque a través de ellas demostramos nuestro afecto sin necesidad de imponer algo que a la larga pueda ser nocivo y, al mismo tiempo les damos la oportunidad de ser inventivos al permitirles que imaginen cientos de formas de ganar a los adultos en cualquier actividad que se desarrolle junto a ellos. -¿QUÉ HACER SI EL NIÑO PIDE QUE LE HAGAN COSQUILLAS? Si se practicó desde siempre esta actividad con los niños, quizás ellos la soliciten a menudo. Su necesidad de sentirse cerca y ver que todos disfrutan de esa actividad pudiera ser mayor al temor de ser el objeto de tales cosquillas. Sin embargo, un pequeño niños de 5 años confesó a su madre que no le gustaba que le hiciera cosquillas pero que sabía que era la manera de poder jugar con él", comenta la doctora Patty Wipfler. Nuestros niños necesitan que les demostremos afecto y que juguemos a menudo con ellos, es una forma de comunicarse y hacerles sentir que les amamos, pero siempre es importante tener en cuenta que a pesar de todo nuestro cariño y comprensión, a veces no nos damos cuenta de que algo que como adultos creemos que es divertido, pudiera no ser considerado así por nuestros hijos. ( 8 Votos ) |



