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¿ES MI HIJO UN NIÑO PROBLEMÁTICO?
Es la llamada de atención que todos los padres temen, al otro lado de la línea el rector o el maestro de la escuela se han comunicado para informar que su hijo o hija ha cometido uno de los siguientes actos: pelear con alguien, mentir, acosar (bullying), perturbación del aula, todos los anteriores juntos, según manifiesta la autora de este artículo Stephanie Watson una profesional bostoniana quien ha escrito con gran éxito varios libros sobre temas que van desde la obesidad hasta los desórdenes genéticos.
Dice Watson que todos los comportamientos, enumerados en el párrafo anterior, pueden ser una parte normal del repertorio de un niño, pero que si son permanentes, eventualmente será tachado de "problemático" y este membrete puede ser muy difícil de manejar. Pero ¿cómo saber si el hijo o la hija está atravesando una fase normal en su proceso de crecimiento o es una persona problemática? Lo primero que hay que hacer es investigar sus comportamientos: -Paso # 1. Juegue a ser detective Comience por hacer una pequeña investigación. Mire de cerca las acciones de su hijo y los factores que le pudieran llevar a ellas. Cuando vea sus comportamientos, considere también el estado de su crecimiento. "Una parte de la buena crianza es comprender el desarrollo del niño. Revise lo que es apropiado para su hijo según su edad", es un consejo de Michele Borba, experta educativa y psicóloga autora del libro ‘The big book of parenting solutions'. También el psiquiatra infantil y juvenil Glenn Kashurba manifiesta que en un momento determinado un comportamiento específico pudiera no ser inapropiado. Por ejemplo, es bastante normal que un niño de 3 años se manifieste a través de rabietas, pero si un adolescente de 16 años lo hace, entonces sí existe un problema. Y luego de esto habrá que mirar al comportamiento en sí mismo. "Hagan lo que denomino como rebobinar: ¿Cómo luce en realidad un comportamiento? Porque mientras más lo describan, más podrán entender por qué ese niño o joven lo está haciendo", es la sugerencia de la psicóloga Michele Borba. Sin embargo, este ‘rebobinar' debe siempre incluir las siguientes preguntas: -¿Por cuánto tiempo se ha dado este comportamiento? ¿Es la primera vez que su hijo miente, acosa o se porta mal en clase o es este un patrón permanente en su forma de comportarse? -¿Su comportamiento está cambiando? ¿Se ha empeorado? Algunos niños tienen problemas cuando les cambian de escuela o al comienzo de cada año escolar, pero gradualmente las cosas vuelven a su ritmo normal y su proceder mejora. Cualquier actitud que empeora con el tiempo debe ser causa de preocupación. -¿Dónde se produce tal comportamiento? ¿Es solo en la escuela o también en el hogar y en las casas de los amigos? Lo hace solo en casa frente a los padres o también incluye a los abuelos, maestros y amigos en estas rutinas? Si lo hacen en todas las áreas de sus vidas, esto sugeriría que hay un problema más permanente según Kashurba. -¿Qué tan grave es su proceder? Su hijo se involucra en discusiones con otros niños o les ataca físicamente y les empuja? Cuando hay altercados físicos ¿qué tan serios son? Las peleas infantiles probablemente no deberían pasar de un empujón. Si su hijo de 7 años golpea todo el tiempo a un amigo, este es un indicador de problemas con el control de la rabia. Mientras realiza su trabajo investigativo, hable con los maestros de su hijo, los entrenadores y los líderes de asociaciones a las que pertenece o cualquier otra persona que pase tiempo con él de forma regular. Finalmente, enfrente a la persona más importante de la ecuación: su hijo o hija. Pregúntele si está luchando con ciertas cosas y si se da cuenta de que su comportamiento es un problema. -Paso # 2. Sea honesto Antes de dar cualquier paso para corregir el comportamiento de su hijo usted necesita admitir que hay un problema. La actitud aquella de que "mi hijo es perfecto y alguien más debe ser quien instiga estas peleas", no resolverá nada. Según Borba, se debe admitir y reconocer que el hijo o la hija necesita ayuda, que esto no va a desaparecer porque sí y que no es una simple ‘fase'. Algo más que se debe hacer es ponerse en medio de la situación para proteger al hijo o la hija. "Los padres a veces están dispuestos hasta a lanzarse debajo de un bus si con ello lograrían evitar las consecuencias que sufrirán sus hijos debido a sus comportamientos, lo cual no hace sino agravar tal situación", dice Kashurba. En otras palabras, si a su hijo le reprenden en la escuela por haber perturbado la clase, acepte sin reservas tal castigo, pues cuando tenga que consistentemente enfrentar las consecuencias de sus acciones, entonces eventualmente aprenderá que tienen un peso muy grande. -Paso # 3. Busque ayuda Una vez que haya descrito el problema, tiene que encontrar a la persona adecuada que le puede ayudar a resolverlo. Comience con alguien en quien confía, alguien que conoce a su hijo como, por ejemplo, un maestro, un consejero escolar o su pediatra. Si esa persona no logra resolver el problema o el tema es tan severo que está amenazando la seguridad o las relaciones de su hijo o de su hija, el pediatra pudiera ser quien le refiera a un psicólogo o psiquiatra infantil para mayores y mejores diagnósticos. Esas evaluaciones ayudarán a determinar si las acciones de su hijo o hija son señales de que existe un problema de comportamiento o si más bien se trata de algún trastorno biológico como el déficit de atención o la depresión. -Paso # 4. Acentúe todo aquello que sea algo positivo y, de la misma manera, elimine lo negativo Ser etiquetados como "problemáticos" puede ser algo brutal para la autoestima y autoimagen de un niño. "Es un efecto desastroso en ellos porque los niños empiezan a actuar de la manera que perciben que todos piensan que son", según Borba. El decirle al hijo constantemente que está siendo malo solo perpetuará esa percepción. En lugar de ello, hay que acentuar lo positivo y eliminar lo negativo. "Se quiere reenfocar los comportamientos positivos, los comportamientos sociales, pero queremos también alejarnos de reforzar los comportamientos que sin intención o inadvertidamente no queremos ver", señala Kashurba. Eliminar lo negativo significa dejar que el hijo sepa, en términos certeros, que no se va a tolerar malos comportamientos y eso no siempre es fácil hacerlo. Es muy posible que tenga que salir del supermercado un día cualquiera, cuando tenían el carrito lleno con las compras, pero su hijo de pronto decide hacer una rabieta incontrolable o quizás pudiera suceder que deban abandonar una función de teatro o la proyección de una película porque la niña no deja de pelear con su hermano. Siempre puede haber resistencia porque los niños a quienes se les pide que cambien su comportamiento van a intentar poner a prueba a sus padres. Mientras intenta corregir malos comportamientos debe demostrar a sus hijos que sus actitudes como madre son buenas y que por esa razón usted quiere que los hijos las emulen. Por ejemplo, diga algo como: "Usa palabras en lugar de puñetes". La práctica de este comportamiento una y otra vez y el darles un premio cuando hacen algo muy bueno ayuda a que cambien su actitud. No intente resolver todos los problemas de comportamiento de los niños de manera simultánea, enfóquese en uno a la vez porque si lo hace con todos, su hijo o hija no cambiará. Sea paciente, puede llegar a tomar alrededor de tres semanas de constante repetición de algo que se quiere cambiar antes de que se vean los resultados esperados. "Verá poco a poco un cambio lento, gradual mientras se va pasando del mal comportamiento a estados mejores que llevarán a cambiar las cosas en un momento dado. Paciencia. No se frustre, no se desespere, esto es así, a veces toma más tiempo pero las cosas no son tan difíciles. Pronto obtendrá los resultados esperados", manifiesta la psicóloga Michele Borba. ( 4 Votos ) |




