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Domingo, 22 de Enero de 2012 00:00

LOS ESTILOS DE CRIANZA DE LOS HIJOS

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Conocerlos será de mucha ayuda para aprender a ejercitarlos bien.

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Hace varios años, en la década de los 70, la reconocida psicóloga clínica de Nueva York, Diana Baumrind, realizó una extensa investigación que le permitió desarrollar, junto a su equipo, un estudio sobre las distintas formas de criar a los hijos, mediante la observación de las cualidades que los diferentes niños tenían y descubrieron que, en algunos casos, ciertos pequeños poseían características que muchos desearían que sus hijos tengan: independencia, madurez, autoconfianza, autocontrol, curiosidad, cordialidad y orientación al logro. Los investigadores entrevistaron a los padres de estos niños para determinar qué elementos de la crianza habían fomentado tales cualidades e identificaron dos muy importantes: a) dar respuestas, calidez y apoyo y b) ser exigentes o controlar los comportamientos. En base a estos elementos, Baumrind y sus colegas determinaron cuatro formas de criar a los hijos que son:

Modelo autoritario
Considerado como extremadamente estricto se refiere a los padres altamente controladores. Son padres que determinan cómo deben comportarse los hijos y ponen énfasis en la obediencia a la autoridad sin dar lugar a discusión alguna. Son exigentes y directivos, esperan que sus órdenes sean cumplidas y no fomentan el intercambio de opiniones. Además, suelen tener muy bajos niveles de sensibilidad y esperan que jamás sus hijos cuestionen sus decisiones.

Modelo autoritativo
Conocido también como moderado, hace referencia a aquellos padres que fijan límites y confían en las consecuencias naturales para que sus hijos aprendan de sus propios errores. Los padres autoritativos explican a sus hijos las razones por las que las reglas son importantes y deben seguirse. Ellos razonan con sus hijos y tienen en cuenta sus puntos de vista, aunque pudieran no estar de acuerdo con ello. Son padres firmes que demuestran ternura, calidez y amor y que fijan estándares altos y alientan a sus hijos a ser independientes.

Modelo permisivo
Llamado también indulgente, incluye a los padres que son cálidos y aceptan la disensión pero que, desafortunadamente, ejercen poco control. Estos progenitores no fijan límites y permiten que los hijos establezcan sus propias reglas, horarios y actividades. Los padres permisivos demandan altos niveles de comportamiento, tal como lo hacen los padres autoritarios y los autoritativos.

Modelo desinteresado
Corresponde a una paternidad y maternidad que exige muy poco y que responde en lo mínimo a los requerimientos y necesidades de los hijos. Cuando esta actitud llega a extremos implica hasta el abandono o el rechazo.

¿De qué manera influye en el desarrollo de los hijos cada forma o estilo de paternidad y maternidad? Según la investigación los niños que mejor se ubican, en especial en lo que se refiere a las competencias sociales, suelen tener padres que ejercen el estilo autoritativo o moderado pues ellos logran equilibrar las exigencias altas y claras mediante la respuesta emocional y el respeto por la autonomía de los hijos.

Tanto en el caso del estilo autoritario como en el del autoritativo los padres mantienen altas expectativas sobre sus hijos y usan su control. Sin embargo los padres demasiado estrictos esperan que sus hijos acepten ciegamente sus juicios de valor y prácticamente no les permiten expresarse libremente de manera que sus hijos dependen de la voz de la autoridad y por tanto carecen de espontaneidad. En cambio el padre autoritativo permite al hijo expresarse con cierto grado de libertad para que logre desarrollar un sentido de la independencia. Los padres permisivos exigen muy poco y se ha podido comprobar que sus hijos llegan a tener dificultades para controlar sus impulsos, son inmaduros y no aceptan responsabilidades. Recientes investigaciones han ratificado estos efectos que se producen en los niños debido a una determinada forma de crianza.

El exceso de estrictez
Puede tener un impacto negativo en el peso de los niños, quienes no logran aprender a alimentarse en base del hambre y la saciedad.

Es un error
Usar la comida como premio, insistir en que el hijo coma todo lo que está en el plato o limitar la porción de alimentos que desee.


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