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ARTEDUCARTE, DE ANIVERSARIO
Son cartones y botellas, papel de empaque, hojas, trabjadas con acuarelas, lápices de color, con las manos y las brochas, con los dedos. Es el juego de la creación, la intensa experiencia de la expresión individual. Las pequeñas artistas han dibujado estampillas de los animales en peligro de extinción, para reforzar la clase de ciencias naturales. En ellas aparecen cóndores, osos de anteojos, monos chorongos y por ahí un espécimen no invitado: un pollito amarillo. Se lee que las estampillas son ecuatorianas, aunque por ahí una de ellas dice España. ¿Por qué pones ese nombre?, le preguntó el profesor a la pequeña. Porque mi papá vive allá, contestó ella. Con estas historias y trabajos se hizo la gran exposición del décimo aniversario de Arteducarte. Un programa que refuerza la enseñanza formal de la escuela con proyectos de expresión artística, principalmente, en escuelas en cuya malla curricular no existe la asignatura de arte. Sol Gómez es artista plástica y trabaja en el proyecto. Bajo su dirección, las niñas de las escuelas Delia Ibarra de Velasco y Ángel Isaac Chiriboga hicieron una radiografía interna y externa de su cuerpo. La consigna era responder cómo es nuestro sistema digestivo y cómo nos proyectamos hacia el exterior, cómo soy por dentro y por fuera, cómo me ven y cómo soy realmente. De ahí surgió la idea de enseñar cómo cuidar el cuerpo con alimentación equilibrada, deporte, normas de higiene. Para eso dibujaron siluetas humanas en radiografías, las pintaron y, luego, con una punta fueron esgrafiando algunas palabras. Amable, sincera, linda, solidaria... son las definiciones que acompañan a los dibujos. Pero también hay espacio para conocer a los maestros del arte mientras se aprende. Como las obras que hicieron con ramas y lana, inspiradas en la artista conceptual con síndrome de Down Judy Scott. O como las deconstrucciones que se han hecho con los cuadros de Picasso, Dalí, Viteri, entre otros, para formar nuevos discursos. Algunos llevan algún mensaje escrito, alguna reflexión, alguna anécdota. No pasan desapercibidas las faltas ortográficas, que son bastantes. Sol cuenta que gracias al proyecto los niños expanden sus horizontes, abren sus mentes y modelan su espíritu. Dice que es impresionante ver cómo cambia un niño que al inicio dibuja un hombrecito en la esquina de una gran hoja en blanco, y al final del curso ocupa todo el espacio para hacer coloridas representaciones. Quedan todavía por descubrir las expresiones teatrales, o los chalecos de papel periódico cuya puntada era un cuento escrito por todas las niñas, o los individuales de cocina para aprender fracciones y quebrados, o la gran serpiente de botellas. En algunos casos hay que aguzar la mirada para descubrir el detalle puntillista de un cuadro de Seurat; en otros hay que dejarse sorprender por los autorretratos de las niñas, sus duras congojas, sus abundantes historias y sus tiernas alegrías. ( 2 Votos ) |



