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Domingo, 25 de Diciembre de 2011 00:00

¿CÓMO PERDONAR A QUIEN TE HA HERIDO?

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En esencia, el corazón se cierra debido al temor y a la sobreprotección y el diálogo se acaba.

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La reconocida profesional en el campo de la motivación personal que busca ayudar a las mujeres para que se responsabilicen por sus vidas, acciones y emociones para alcanzar sus logros personales , Ann Thomas, autora del libro ‘101 afirmaciones para un amor propio radical' (‘101 Affirmations for Radical Self-love'), dice que mientras recorremos la vida nos sentiremos heridos por las palabras y las acciones de otros. "Es normal y saludable darse el tiempo necesario para procesar nuestras emociones primarias como la ira, la frustración, la injusticia o la tristeza. Con el fin de aprender de la experiencia y evolucionar debemos llegar al punto del perdón. La mayoría de personas cree que perdonar es excusar las acciones del otro. No es así. El perdón es desengancharse del yugo que esa persona y su experiencia ejercen en nosotros. Cuando no perdonamos, esa persona o situación continúa afectándonos. Quizás se haya tenido dificultad en confiar en la gente o talvez nos hemos aislado o vuelto cínicos; pudiera ser que asumamos que la gente solo nos desencanta y nos volvamos hipervigilantes de las señales que prueban aquello. Cuando perdonamos, ayudamos al corazón para que vuelva a abrirse, aclaramos los puntos oscuros y damos espacio a que penetre la luz. Pudiera ser que se obtengan algunos beneficios a corto plazo a través del corazón cerrado pero, a la larga, un corazón cerrado no nos sirve. Cuando abrimos nuestro corazón damos apertura al amor y a los beneficios de la vida y de la gente. Profundizamos nuestra habilidad para conectarnos y relacionarnos en lo personal y lo profesional. Nos convertimos en personas más amables y, a cambio de ello, se nos revelan nuevas oportunidades", dice Thomas.

Ella sugiere tres pasos para llegar a perdonar a quien nos ha herido; insiste en que no es tan fácil por lo que será necesario hacerlo por partes y sin importar el tiempo que se requiera. Lo que cuenta es la intención y caminar hacia el perdón total.

1 Sentir a profundidad la emoción primaria
Hay que permitirnos sentir todas estas emociones totalmente. Para eso podemos ir escribiendo en un diario, hablar sobre ello con la gente en la que confiamos o procesarlo a solas. La clave es ir a la emoción, dejar que nuestro llanto o nuestros gritos salgan libres para sentirnos aliviados, de lo contrario se quedarán atrapados dentro de nosotros. Este paso es muy importante y no debemos apurarlo y volver a él cuando sea necesario.

2 Mantener la firmeza de nuestros pasos
Si somos capaces de hacerlo físicamente, la recomendación es que literalmente nos paremos con las piernas separadas, erguidos y con la cabeza en alto. Esta postura ayuda a un mejor acceso a nuestro verdadero poder y fuerza (no al poder fundamentado en el ego sino al que se basa en un amor estable, en la generosidad y la compasión). Una vez que estamos físicamente preparados, debemos permitirnos sentir nuestro poder sobre nuestro cuerpo (tendremos una necesidad de energía). Y, mientras vamos experimentando esa sensación de poder extendido, deberemos darnos tiempo para recordar la situación que produjo nuestro sentimiento de dolor. En ese instante nos enviamos una luz y nos vemos como un todo que ha sido totalmente curado y comprobamos que hemos crecido gracias a la experiencia. Debemos continuar conectados con nuestra fuerza divina y nuestra inmensa capacidad de amar y sanar.

3 Irradiar amor sobre quien nos ha herido
Este paso es el que más retos presenta. Sin embargo, es esencial y no tiene nada que ver con la otra persona. Se trata de reclamar nuestra habilidad para amar, confiar y experimentar el gozo sin límites. Esta acción no debe ser interpretada como un perdón a las acciones de quien nos ha herido. Mientras estamos dentro del estado extendido de poder, explicado en la fase anterior, debemos enviar luz y amor a quienes nos han herido y deshacernos de lo negativo de la experiencia. Si este paso parece demasiado difícil, hay que repetir los anteriores. No se conseguirán los verdaderos beneficios del perdón si apuramos esta última etapa.

Los pasos son retadores y requieren coraje. El verdadero perdón se produce en etapas, seamos amables con nosotros mismos y con el proceso.

Sin importar cuánto se demore, sabemos que con cada fase vamos liberando las emociones negativas y abrimos el camino hacia la felicidad.


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