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| Domingo, 22 de Julio de 2012 00:00 | ||||
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32 AÑOS DEDICADOS AL BALLET
Era la noche del 26 de julio de 1980 y seis bailarines estaban en escena: Camila Guarderas, Rocío Silva, Jaime Orbe, César Orbe, Ramón Sulem y Rubén Guarderas. Con sus cuerpos dibujaron seis coreografías; entre ellas la neoclásica Contrastes, la moderna El prisionero y la contemporánea Levántate. Fue así como, en Quito, nació el Ballet Ecuatoriano de Cámara (BEC), que en los próximos días celebrará su aniversario número 32. "Ese inicio se dio con muchas inquietudes, emociones y utopías que se fueron cristalizando. Logramos un gran proceso de difusión, y fuimos creando una propuesta integral", cuenta Rubén Guarderas Jijón, fundador y actual director del BEC. De esta manera resume una extensa trayectoria que ha seguido un hilo conductor desde sus orígenes: conquistar nuevos públicos y llevar el ballet a lo largo y ancho del país. En los primeros cuatro años, llevaron adelante un trabajo de hormiga para vender boletos y con ese dinero brindar funciones gratuitas. Después fueron parte del Consejo Provincial de Pichincha, donde estuvieron 10 años, realizando actividades en los cantones de la provincia. En 1994, se incorporaron a la Casa de la Cultura Ecuatoriana, con la que llegaron a todo el territorio. "Nos ha interesado girar en todo el país. Preferimos ir a Gonzanamá, Sucumbíos o Río Negro, antes que ir a bailar en una plaza de Turín o en Londres. Este ha sido nuestro leitmotiv", afirma el director. En este largo derrotero, también abrieron camino para la profesionalización de los cuerpos de danza. A principios de los 80, el desafío estaba además, en lograr que la sociedad acepte a la danza como una profesión. "No lo entendían como una actividad artística, sino como algo que estaba inmiscuido en una diversión permanente, en un libertinaje, tanto para las mujeres como para los hombres. Además, había mucho prejuicio con los hombres que se dedicaban al ballet", recuerda el maestro. Ya no son solo seis bailarines en escena. En la actualidad, cuentan con más de 80 profesionales, que viven por y para la danza, trabajando ocho horas diarias, cinco o seis días a la semana, y con remuneración. Además, en el 2004, obtuvieron la autorización del Ministerio de Educación para abrir Metrodanza, Escuela Metropolitana de Danza, que recibe a los niños y niñas cuando están en quinto de básica (9 años) y terminan la formación a los 18. Después, tras una audición, ingresan a los distintos elencos que surgieron del BEC: el Ballet Contemporáneo, en el que se concentra la expresión de la danza contemporánea; el Ballet Metropolitano, que presenta folclor escénico y danzas patrimoniales; y el Taller Experimental de Danza Ciudadana, dirigido a jóvenes para motivarlos en su expresión a través de los diferentes géneros de las danzas urbanas. "El arte es un derecho y es una obligación del Estado garantizar el acceso a las manifestaciones artísticas; sobre todo cuando ha sido considerado como propio solo de una élite y esa élite es muy reacia a participar de elencos nacionales", dice Guarderas. Pero su lucha no ha dado tregua. En estos 32 años, han creado cerca de 200 obras, con un promedio de más de 270 presentaciones anuales y 270 000 espectadores al año. TRES FECHAS ( 2 Votos ) |




